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Sobre Las Vidas de Vasari en la historiografía del arte
Artículos | 01 ENE 2023 Por Valeria Correa

En esta ocasión, más que historia del arte, les queremos compartir nuestro análisis sobre una obra que va de la historiografía de dicha materia. Como se podrán imaginar, la historiografía estudia la historia de la historia del arte y es precisamente el título de la obra que les traemos en esta entrega.

Como tal, este artículo constará en las nociones percibidas enLa historia de los artistas” capítulo primero del libro “Historia de la Historia del Arte” (1990) de Udo Kultermann. Dicho capítulo se centra en Las Vidas (1550) de Vasari; va desde sus precursores, su surgimiento, sus influencias y sus consecuencias en la historia.

La historia de los artistas

Algunas ideas generales sobre la historia del arte nos pueden llevar a la conclusión de que Vasari se convirtió en el padre de la historia del arte con su maravillosa obra de Las Vidas y por su aportación de darle un nombre al arte de su época, presentándonos el Renacimiento en Italia. Sin embargo, la realidad lo puede alejar de ese título y sería mejor decir que es el padre de la historia de los artistas.

Antes de Vasari existieron libros que registraban la creación y el uso de obras, incluso libros biográficos, como Vita di Filippo di Ser Brunelesco (1530), es decir, un libro sobre la vida de un artista italiano. La producción de otros textos también se adelantó a la obra de Vasari, aunque la publicación no y como resultado, dichos textos fueron abandonados, las obras de Magliabecchiano y Marcantonio Michiel.

Por otra parte, hubo quienes tuvieron ideas parecidas a Vasari, pero el formato era diferente, como el Dialogo della pittura de Paolo Pino (1548) o Della noblissima pittura (1549) de Michelangelo Biondo, su obra consta de un relato que se narra desde la perspectiva de la diosa de la pintura y se desarrolla en una historia de amor.

Otros historiadores también hicieron labores parecidas que fueron publicadas después de Las Vidas, como el obispo Paolo Giovio quien tuvo una destacable colección de bustos y esculturas. Giovio decidió hacer un catálogo de su colección a través de biografías de cada artista que se encontrará presente como autor de sus obras, incluso pudo trabajar como historiador bajo comisiones debido a la gran calidad de su trabajo en ese ámbito. Su catálogo, sin embargo, fue publicado en 1577 no solo después de la obra de Vasari, sino después de la propia muerte del obispo (1552) pese a haber sido concluida alrededor de 1543.

El obispo Giovio fue un gran historiador que incluso tuvo una participación clave en la creación de la compilación biográfica que realizó Vasari. En 1546, tuvo lugar una reunión entre diferentes estudiosos y artistas, donde se discutió la necesidad de un magnífico texto que reuniera y expusiera la grandeza de los artistas italianos y el arte que se ha producido en su país, Giovio fue quien dijo “deseo incluir a mi catálogo un tratado en el que hubiera una disertación sobre los maestros célebres del arte del dibujo, que habían vivido desde Cimabue hasta nuestros días”.

A Vasari claramente le pareció una maravillosa idea y pensó que debía de ser él quien realizara tal labor, esto se encuentra descrito en la autobiografía que agregó a la segunda edición de Las Vidas que se publicó en 1558. Sin embargo, el trabajo de Vasari ha hecho que estudiosos duden de que la idea haya sido nueva para él y haya escrito todo en un tiempo aproximado de 4 años, por lo que se estima que en realidad inició con su labor años antes, alrededor de 1540. Incluso se sabe que desde muy joven, Vasari fue un entusiasta de conocer detalles de las vidas y obras de célebres artistas, por lo que es muy probable que se haya adelantado con su texto a la reunión de 1546 ya que presentó el primer avance de su obra en 1547.

Independientemente de los errores y la posible prisa con la que se publicó la primera edición del libro, no se puede negar la gran labor de Vasari en cuanto a redacción y recolección de material, pero es más admirable aún su conciencia sobre la esencia e importancia de la historia del arte, ya que sus acciones sugieren que se estuvo preparando para tal obra desde que experimentó el arte. Se podría decir que su labor fue retribuida de cierta forma tanto por Italia como por la historia del arte a través de la Galería Uffizi, puesto que en uno de las mejores obras de Giorgio como arquitecto, yacen las obras de varios de los artistas sobre los que escribió fervientemente.

Aunque para la historia del arte, Vasari no fue solo un buen historiador italiano, fue el padre de un modelo diferente. Primero, por más que ya existían los textos biográficos, los italianos no solían escribir sobre artistas vivos y esto lo cambió Vasari al incluir a Miguel Ángel en su libro. Segundo, la aparición de Miguel Ángel en la obra fue un punto clave para Vasari, ya que Las Vidas no solo fue un conjunto de biografías, estas iban desde Cimabue hasta Miguel Ángel por una buena razón.

Vasari decidió que organizaría las biografías de tal forma que fuesen una historia en sí y el arte tuviese un ciclo orgánico, como la vida de cualquier ser vivo. Inició con una inexperta infancia en el siglo XIV, pasó por una experimental juventud en el siglo XV y el Renacimiento vio su mejor época dentro del siglo XVI cuando apareció Miguel Ángel. De tal forma, se creó esta sucesión de artistas que sugieren a unos mejor que otros pese a la gran cantidad de diferencias entre ellos y surgió el modelo vasariano.

Consciente de la subjetividad que rodeaba este modelo, Vasari escribió su obra y la organizó bajo su criterio con intenciones de incluso enaltecerse a sí mismo, siendo un experto en relaciones públicas, reconoció la oportunidad que significó el éxito de su obra y no pudo evitar incluirse a sí mismo en ella a partir de la segunda edición.

Como era de esperarse, surgieron admiradores, críticos e imitadores de Vasari a lo largo de Europa, algunos incluso utilizaban el modelo vasariano sin ser conscientes de ello. Sobra decir que fue famoso en Italia, sin embargo, su popularidad destacó en Alemania, Francia y otras partes en el norte de Europa.

Un ejemplo del impacto que tuvo el modelo vasariano fue que en complicaciones biográficas posteriores a Las Vidas, no solo se hallaba una organización en la que se comparaba la técnica de los artistas, sino que estas solían concluir con Miguel Ángel. Por otro lado, es posible que la autobiografía de Vasari haya tenido su propio impacto, puesto que este tipo de biografías también se popularizaron.

A su vez, la crítica se vio favorecida por la aparición de Las Vidas, ya que no solo le dio un buen recibimiento al libro; en otros países, el juicio de algunos estudiosos se afiló y se generaron enriquecedoras críticas que lo rodearon. Por ejemplo, en Alemania no solo se le imitaba a Vasari, también se evaluaba su obra y se señaló con desaprobación que no se encontraran grandes artistas de la época aunque no fuesen italianos, como Alberto Durero, Lucas Cranach y Jan van Eyck.

Otro aspecto que hizo algo carente el criterio de Vasari para los alemanes, fue que este le dio suma importancia ala habilidad para copiar de forma fiel a la naturaleza, mientras que otros escritores como Johann Fischart tomaban en cuenta valores como la imaginación y el ingenio que los artistas aplicaban a sus obras, y criticaban a Vasari por no considerar tales características.

Como hemos visto, no podemos decir que Vasari sea el padre de la historia del arte, pero es innegable su enorme presencia e influencia en esta, sobre todo por el poder y la permanencia que tuvo el modelo vasariano en la literatura de la materia. Sin embargo, en lo que más coincidieron sus críticos fue en su falta de perspectiva internacional al momento de realizar historia, si bien su obra se pudo especializar en artistas italianos, esta también cae en cierta relatividad que se vuelve más evidente e incluso pesada al momento de leer su obra.

Independientemente de su juicio subjetivo, el valor de su obra así como los debates y estudios que esta despertó es la verdadera estrella dentro de la aportación de Vasari. Esto considerando que, sin importar la disciplina artística, el verdadero arte es el que inspira, comunica y trasciende.


Fuente: Historia de la Historia del arte (1990) Udo Kultermann.

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